viernes, 3 de marzo de 2017

Vania en la calle 42

Anton Chéjov escribe una obra teatral. David Mamet la adapta. Andre Gregory junta a unos cuantos actores y la dirige en funciones privadas en un viejo teatro. Louis Malle ("El fuego fatuo", "Milou en mayo", "El soplo al corazón", "Calcuta", "Zazie en el metro", "Los amantes", "Adiós, muchachos", "Luna negra", "Lacombe Lucien", "La bahía del odio", "Herida", "Atlantic City", "Historias extraordinarias") lo graba. He ahí el proceso de esta película. La pregunta, que ya me he formulado antes en planteamientos similares, es la siguiente: ¿aporta algo realmente el realizador de la película sobre la obra teatral? Se muestra, evidentemente, al enfocar a alguno de los personajes y dirigir así hacia él nuestra atención, algo que no sucede en el teatro, pero aún así su importancia es nimia. Y a pesar de ello, la película es interesante debido a que el original de Chéjov es muy potente: una historia de gente madura desencantada, rencores soterrados, incomprensiones y amores no correspondidos. En el reparto encontramos a Wallace Shawn, Julianne Moore, Larry Pine y Booke Smith.

Amantes del melodrama, regocijémonos, pues vivimos buenos tiempos.