
Cuenta cuatro historias de injusticias en distintos momentos históricos: la antigua Babilonia, la historia de Jesús de Nazaret, Francia en el siglo XVI con la noche de San Bartolomé y los Estados Unidos en los inicios del XX.
Ver hoy esta película probablemente no nos deje una gran huella, pero para entender su relevancia hay que ubicarla históricamente y ver qué representó en su momento. Se trata de una película mastodóntica rodada en 1916 por D.W. Griffith que marcó un antes y un después en el cine. No sólo inauguró las superproducciones, sino que creó la estructura narrativa que luego se impondría en el séptimo arte.
Probablemente el propio carácter ambicioso de la obra sea lo que lastre su efectividad, ya que algunas de las historias resultan marginales, pero la parte de Babilonia rebosa espectacularidad y la moderna es la más interesante emocionalmente.