miércoles, 9 de enero de 2008

El club de la lucha


Un insomne adicto a las terapias de grupo conoce a un antisistema que le cambiará la vida, adoptando desde entonces una filosofía nihilista, destructiva y de rechazo al materialismo.

Efectista y tramposa película sostenida únicamente por el oficio de protagonistas (Edward Norton y Brad Pitt) y director (David Fincher), por los buenos efectos y por algunas pocas escenas de cierto interés. En el momento en que se descubre el “truco” de la película ya no me importaba nada y sólo tenía ganas de que acabara, harto de la omnipresente y petulante voz en off, de las luchas y actos vandálicos de los miembros de la ridícula secta, del personaje femenino que parece un fantasma y de la absurda pretenciosidad que impregna la cinta de cabo a rabo.

Me ha agradado que los presuntos encargados de efectuar una revolución social son unos borregos sin capacidad de raciocinio. Je.