miércoles, 19 de diciembre de 2007

Angulo, Cañizares, Albelda


Hace como mes y medio yo escribía lo siguiente: “Su labor -de Koeman- debe ser hacer tábula rasa, deshacerse de cualquier prejuicio que pueda tener, y que no le tiemble el pulso. Si cree que lo mejor para el equipo es “cargarse” a algún peso pesado que lo haga. Y si es necesario damos esta temporada ya como perdida, aseguramos la permanencia y planificamos la próxima”. “Casi toda la culpa de la grave situación que atraviesa el equipo la tienen los jugadores. Algunos jugadores, vamos, las vacas sagradas, los que llevan más años, los que cobran más, los que quitan y ponen entrenadores y directores deportivos a su capricho. No hace falta decir nombres. Intentar efectuar una limpieza de vestuario ahora es complicado, porque se trata de jugadores con contratos largos y multimillonarios”.

Pues bien, la revolución que yo le pedía a Koeman empezó ayer, siendo los primeros damnificados los tres jugadores que más tiempo llevan en el primer equipo: Angulo, Cañizares (ambos ganaron la Copa de 1999, donde empezó todo) y Albelda (que llegaría poco después). Se puede cuestionar la forma y el momento, pero no el fondo. El momento es malo, ciertamente, pero porque es algo que llega tarde. Varios meses tarde. Son jugadores que si se hubiera dejado trabajar el año pasado a Carboni no hubieran renovado y no tendrían que haber empezado esta temporada en el equipo, al igual que Quique. Pero bueno, más vale tarde que nunca. En cuanto a la forma, viene condicionada por el momento, y realmente no es la mejor despedida (en caso de que realmente se produzca su salida, que ése es otro tema; en el València todo puede pasar y lo que está claro es que la solución no va a ser sencilla y nos esperan días moviditos), pero como dije es una decisión que había que tomar y ahora mismo lo realmente importante es trabajar en la regeneración de la plantilla.

Por otra parte, no acaba de cuadrarme que sea una decisión puramente técnica del cuerpo técnico, máxime teniendo en cuenta que el fin de semana pasado Cañizares y Albelda fueron titulares. Me da la impresión que Koeman consultó con alguna instancia superior y se le recomendó que fueran estos tres los jugadores por los que debía comenzar la purga. Además es un asunto que no le viene del todo mal a Soler (reitero mi opinión: el culpable de la insostenible situación del València), ya que ahora todos las críticas apuntaban a él y con esto se consigue desviar la atención hacia el entrenador y los jugadores.

La razón por la cual aplaudo la decisión de Koeman trasciende el ámbito puramente deportivo. Realmente estos jugadores estaban realizando una pésima temporada, pero ¿quién no? Pues bien, son ellos los señalados porque ellos eran los cabecillas del sector vírico del vestuario. Son los que han contaminado la atmósfera, los que han destituido directores deportivos y entrenadores a su antojo, los que filtran a sus amiguetes de la prensa asuntos internos que les conviene que se conozcan. Elementos subsersivos, en definitiva, que actualmente estaban haciendo más mal que bien al club, torpedeándolo por su interés particular.

Los efectos de esta purga pueden ser demoledores. Primero, es un aviso al resto. Otros nombres pueden seguirles, y ahí ya pueden empezar a ponerse las pilas otras vacas sagradas como Baraja, Vicente o Joaquín, aparte de algunos jugadores cuya salida ya sería sólo por su bajo rendimiento, como Fernandes o Zigic. Segundo, se va a producir una descapitalización de la plantilla. Si realmente salen unos cuantos jugadores, veo difícil que en el mercado invernal puedan producirse incorporaciones importantes que los suplan. Y los resultados deportivos, evidentemente, se resentirán. Pero es algo que no me preocupa, ya que lo que me interesa es que se trabaje en la confección de la plantilla para la próxima temporada, en la que algunos cedidos pueden tener cabida y será necesaria savia nueva.

De cualquier forma, mi intención es escribir unas líneas de agradecimiento a estos tres jugadores que tan importantes han sido en la historia del club. Todo empezó y terminó con Ranieri. Cuando llegó el romano efectuó una revolución similar a la que lleva a cabo ahora Koeman, cambiando el sistema, defenestrando a algunos jugadores y dando la alternativa a otros. Y en 1999 empezaron los resultados positivos con la victoria en la Copa, a la que siguieron en los años siguientes una Supercopa de España, dos Ligas, una Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa, así como las dos finales en la Liga de Campeones, con un sistema que Claudio implantó y que perfecionaron entrenadores posteriores, y que rindió hasta su segunda etapa. Luego llegó Sánchez e intentó estirar el ciclo como un chicle, llegándose a la situación actual en la que está claro que hay que efectuar un cambio total. Y Angulo, Cañizares y Albelda han sido jugadores fundamentales en este ciclo. Su buen hacer en el campo, su profesionalidad, su asunción de responsabilidades y su efectividad han brillado. Por todo ello, GRACIAS. Sólo espero que ahora no se conviertan en un estorbo para el club.

Miguel Ángel, Santiago, David: bon vent i barca nova!

1 comentario:

baudo dijo...

100% de acuerdo: decisión difícil pero necesaria, esta de echar a los gallitos del gallinero. Mal momento, malas maneras. Llega tarde. Y en verdad es decisión de Soler, que se cubre las espaldas bajo la presunta mano dura de Koeman.
Buena suerte a los 3, y esperemos que el nuevo Valencia esté a la altura la temporada que viene.